EL ESTRÉS

04.10.2021

Podemos considerar al estrés como el proceso que se pone en marcha cuando, una persona percibe una situación o acontecimiento como, amenazante o desbordante a los recursos que siente que posee. Se activa, ante todo lo que está relacionado con cambios que exigen del individuo un sobreesfuerzo y por tanto ponen en peligro su bienestar y estabilidad personal.

No siempre tiene consecuencias negativas, en ocasiones su presencia representa una excelente oportunidad para poner en marcha nuevos recursos personales, fortaleciendo así la autoestima e incrementando las posibilidades de éxito en ocasiones futuras.

El estrés es algo muy subjetivo. No todo el mundo se estresa por las mismas cosas. Como percibimos el estrés va a depender de la manera en qué se perciba la situación, de las creencias de la persona y de los recursos de afrontamiento de los que se dispone.

El estrés puede definirse como la respuesta de adaptación del organismo al medio en el que se encuentra. El entorno nos demanda una serie de recursos para poder adaptarnos a él y eso generará la respuesta de estrés en nuestro organismo.

FACTORES QUE DETERMINAN LOS NIVELES DE ESTRES

- La forma de evaluar el suceso y/o las capacidades para hacerle frente

- La manera de hacer frente a las dificultades

- Características personales

- Apoyo social

Si bien el ambiente físico puede ser un generador de estrés, es en el social donde se dan la gran mayoría de las situaciones que lo provocan, se llama estrés psicosocial.

El estrés se experimenta ante cambios vitales como, pérdidas de personas o relaciones importantes, nueva situación laboral o nacimiento de un hijo, etc.

Y también puede ser ocasionado por los acontecimientos diarios, pequeñas contrariedades. Al ser situaciones más frecuentes y próximas a la persona, pueden alterar en mayor medida la salud.

INDICADORES DE ESTRÉS

Los indicadores o respuestas de estrés son los que en definitiva nos permiten determinar que éste existe y en qué nivel.

  • Las respuestas fisiológicas, en general son de tipo involuntario, y algunas de ellas son el aumento de la tasa cardíaca, la presión sanguínea o la actividad respiratoria, escalofríos, sudor, malestar estomacal, dolores de cabeza, vómitos, mareos, dolor en el pecho, respiración pesada, dificultad para recuperar el aliento, temblor, tensión o dolores musculares, o cualquier cosa que no sea parte de su estado físico normal.
  • Las respuestas emocionales, en general las emociones asociadas al estrés son negativas y se experimentan estados de ánimo como la impaciencia, la frustración, etc.
  • Las respuestas psicológicas más habituales son, la indecisión, actividad mental acelerada, pérdida del sentido del humor, pérdida de memoria, frustración, confusión, dificultad para concentrarse, reacción de sobresalto exacerbada.
  • Las respuestas comportamentales habituales son estados de nerviosismo (morderse las uñas o no poderse estar quieto), trastornos alimenticios, fumar, retraimiento, inquietud, cambios en el sueño.
  • Las respuestas somáticas, son percibidas por la persona y expresadas como quejas, siendo los más habituales la fatiga, el insomnio, el temblor, astenia, cansancio, dolores musculosqueléticos (cervicalgias, dolores generalizados), trastornos gastrointestinales (dolor y distensión abdominal, «gases», diarrea, estreñimiento), problemas cardiorrespiratorios ( palpitaciones, dolor torácico, sensación de falta de aire), problemas neurológicos (cefalea, mareos, debilidad muscular, alteraciones de la visión o de la marcha) y/o problemas genitourinarios( disuria, prurito, dispareunia).

El estrés es necesario, es la fuerza que nos ayuda a avanzar en nuestra vida. La clave consiste en aprovechar la fuerza que proporciona la activación psicofisiológica que surge al encontrarnos ante situaciones que demandan nuestro esfuerzo, así como saber detectar cuando este estado se repite con demasiada frecuencia y de manera inútil, poniendo en peligro el bienestar y la salud.

Vivimos en una sociedad estresada por esto se puede afirmar que el estrés, en general, es el principal factor causante de trastornos psicológicos, presente en la mayoría de las psicopatologías, y uno de los principales factores causales o de riesgo de las alteraciones orgánicas.

El estrés afecta de una manera directa a la salud, facilitando la aparición de determinadas enfermedades o acelerando el progreso de una enfermedad ya crónica, o de forma indirecta, bien estimulando la realización de conductas nocivas o reduciendo la probabilidad de que aparezcan conductas saludables.

Una conducta de salud es cualquier actividad llevada a cabo por una persona con el fin de proteger, promover o mantener la salud. Son conductas incompatibles con estilos de vida poco saludables, el fumar, beber, la vida sedentaria, los malos hábitos alimentarios, etc.

TIPOS DE ESTRÉS

Estrés agudo: Es la forma de estrés más común. Surge de las exigencias y presiones del pasado reciente y las exigencias y presiones anticipadas del futuro cercano. Es puntual. El estrés agudo es emocionante y fascinante en pequeñas dosis, pero cuando es demasiado resulta agotador.

Dado que es a corto plazo, el estrés agudo no tiene tiempo suficiente para causar los daños importantes asociados con el estrés a largo plazo.

Estrés agudo episódico: aquellas personas que tienen estrés agudo con frecuencia, cuyas vidas son tan desordenadas siempre están apuradas, pero siempre llegan tarde. Si algo puede salir mal, les sale mal. Asumen muchas responsabilidades, tienen demasiadas cosas entre manos y no pueden organizar la cantidad de exigencias autoimpuestas ni las presiones que reclaman su atención. Parecen estar perpetuamente en las garras del estrés agudo.

Estrés crónico: Este es el estrés agotador que desgasta a las personas día tras día, año tras año. El estrés crónico destruye al cuerpo, la mente y la vida. Hace estragos mediante el desgaste a largo plazo. Es el estrés de la pobreza, las familias disfuncionales, de verse atrapados en un matrimonio infeliz o en un empleo o carrera que se detesta. El estrés crónico surge cuando una persona nunca ve una salida a una situación deprimente.

Están claros los efectos negativos relacionados con el estrés. Aunque quizá no siempre seamos capaces de evitar las situaciones estresantes, hay una serie de cosas que se pueden hacer para reducir el efecto que el estrés tiene en nuestro organismo. La primera de ellas es la relajación.