FACTORES QUE INFLUYEN EN LA VULNERABILIDAD A LA ANSIEDAD

25.10.2021

La sensibilidad a la ansiedad

Es la tendencia a experimentar miedo ante los síntomas de ansiedad, principalmente los fisiológicos, esto lleva a la persona a interpretar catastróficamente esas señales fisiológicas.

Esta sensibilidad se desarrollo y es influida por variables cognitivas y genéticas. Se relaciona con el trastorno de pánico, la agorafobia y la ansiedad generalizada.

Básicamente es el miedo al miedo. Por un lado el miedo a las reacciones somáticas o actividad fisiológica (como piernas inseguras, tensión, dolor de estómago, nudo en la garganta, debilidad, visión borrosa, mareos, etc.), y por otro lado esa tendencia a pensar que esas sensaciones somáticas, van a ser dañinas y catastróficas a nivel físico, mental o social.

Esto lleva a una evitación interoceptiva (de las sensaciones internas) y la persona comienza a evitar situaciones o actividades que producen esas sensaciones somáticas (hacer ejercicio, beber excitantes, el sexo o cualquier actividad que active el sistema nervioso autónomo). Generando un problema en el día a día, ya que hay muchísimas actividades y situaciones que naturalmente producen esta activación fisiológica.

La preocupación

La preocupación es una cadena de pensamientos e imágenes, con carga afectiva negativa y relativamente incontrolables. Se presentan como un intento de involucrarse en una solución de tipo mental de un problema, cuyo resultado es incierto, pero que conlleva la probabilidad de una o más consecuencias negativas.

Es un proceso anticipatorio que implica pensamientos repetitivos, indeseados e inclusivos cuyo contenido se relaciona con posibles amenazas potenciales y sus implicaciones o como la conciencia de posibles peligros futuros qué son repetidamente analizados sin ser resueltos.

Es una distorsión de los intentos normales adaptativos de anticipación y preparación. Raramente conduce a soluciones eficaces porque los intentos de solución son desbaratados por futuras anticipaciones o evitaciones cognitivas de los problemas.

Es un intento de anticipar y evitar los posibles resultados negativos.

La respuesta cognitiva de evitación hacia información amenazante

Es una actividad interna verbal lingüística, es decir, son pensamientos

Para experimentar preocupación se necesita un desarrollo cognitivo, es decir, antes de los 7 años es raro que los niños se preocupen.

Es una preocupación hacia el futuro ya que en el presente no está la amenaza, y la persona trata de evitar aquello que en realidad no ocurre y se encuentra con un problema insoluble.

La preocupación implica una evitación cognitiva de las manifestaciones autónomas de la experiencia de ansiedad. Es un modo de mantener una distancia con el material emocional.

La preocupación extiende el tiempo para tomar decisiones

Genera afectos moderadamente ansiosos y depresivos

Está cargada de ansiedad, ya que no involucra técnicas activación efectivas de resolución de problemas o de afrontamiento.

Incrementa el pensamiento verbal y reduce la imaginación o creatividad

Muchas personas tienen la creencia de que la preocupación es una estrategia positiva de afrontamiento es decir que es necesaria para resolver las cosas.

Hay dos tipos de preocupaciones: Por los problemas actuales ya existentes y sobre situaciones hipotéticas.

Efectos de la preocupación incontrolada

  • Reducción del procesamiento emocional de la información amenazante, es decir, y así no se activa suficientemente la estructura de miedo y por tanto no se activan las acciones o el afrontamiento de la amenaza ni tampoco se incorpora información correctiva acerca de esa amenaza, por eso la preocupación mantiene la interpretación de que hay una amenaza y reduce la sensación de control sobre las amenazas futuras.
  • Prevención del contraste emocional negativo, se evita pasar de un estado emocional neutral o positivo, a experimentar uno negativo. Esto refuerza las preocupaciones ya que la persona prefiere tener un estado negativo y prepararse para lo peor, en lugar de experimentar un cambio en ese estado emocional.
  • Genera ansiedad o inquietud y deterioro de las ejecución de tareas (problemas de concentración, del sueño, tensión muscular, fatigabilidad, irritabilidad, miedo a cometer un error, búsqueda de más seguridad para decidir, etc.).
  • Lleva a querer tener un control del pensamiento, es decir, a intentar no preocuparse, a no tener esos pensamientos verbales y esto genera un autocastigo, por tener esas preocupaciones.
  • Genera conductas motoras de evitación o búsqueda de seguridad.
  • Las personas con el tiempo tienden a creer que las preocupaciones son incontrolables y son peligrosas. Esto estimula las preocupaciones de tipo 2, qué es la preocupación sobre el hecho de preocuparte, y se llaman metapreocupaciones. Esto genera mayor atención a los pensamientos no deseados y que la persona se quede en ellos, intentando controlarlos y suprimirlos.

Hay una sobrevalorización de la utilidad de preocuparse, es decir, hay creencias positivas que rodean a las preocupaciones:

  • Preocuparse facilita la resolución de problemas. Es la creencia de que cuanto más piense y me preocupe mejor lo resolveré.
  • Protege contra las emociones negativas futuras. Es la creencia de que si me preocupo por algo, cuando suceda no dolerá.
  • Que reduce la probabilidad de acontecimientos negativos futuros. Es la creencia que si me preocupo por algo, no sucederá.
  • Ser una persona preocupada es un rasgo de personalidad positivo. Es la creencia de que las personas que se preocupan son responsables.

La preocupación paraliza, la ocupación activa y es en el presente. La preocupación es el paso previo a la ocupación, y si se queda en preocupación no nos sirve para nada más que para arriesgarnos a convertirnos en víctimas.

CAROLINA ALVAREZ PATIÑO